El suelo que no pude recuperar
La sociedad de responsabilidad limitada del café, con 1 € de capital, debía 8.000 € a mi tienda de azulejos. Cerró antes de pagar, y mis tres instaladores esperaban el salario el viernes. Encontré al dueño junto a la persiana, con mi factura. Él señaló el nombre de la sociedad. Yo señalé el suelo de dentro.

Nuestros azulejos seguían en el suelo del café. La factura seguía en mi mano.
Valencia, marzo de 2023. Había encargado el suelo estampado para su nuevo café antes de Navidad. Mi equipo pasó dos días colocándolo. Pidió treinta días para pagar, y se los di. Vi S.L. detrás del nombre en su pedido y pensé en los otros cafés que podrían querer nuestro trabajo. No miré su capital.
El café abrió. Pasaron treinta días. Prometió pagar después del fin de semana siguiente y luego dejó de contestar. Cuando llegué al local, las sillas estaban apiladas detrás del cristal y él bajaba la persiana.
«La sociedad va a entrar en liquidación», dijo. «No hay dinero suficiente para las facturas».
Le puse la factura delante. «¿La firma usted personalmente?»
Leyó el importe y negó con la cabeza. «La sociedad encargó el suelo».
Llevé los papeles a mi asesora. Encontró el capital de la sociedad en el registro: un euro. España había permitido hacía poco constituir una S.L. con tan poco. Le pregunté si el dueño podía realmente marcharse mientras mis azulejos estaban bajo sus mesas vacías.
«Si el patrimonio de la sociedad no puede cubrir sus deudas en la liquidación, puede reclamarle conforme a la norma nueva», dijo. «Pero la cantidad vinculada a esa norma es la diferencia entre su capital y 3.000 €. Aquí, son 2.999 €».
Le pedí que lo reclamara. No tenía ninguna promesa de que pudiera pagar, y ni siquiera el importe completo dejaría pagada la mayor parte de mi factura.
De vuelta en el almacén, mis instaladores esperaban junto a los estantes de azulejos. Cogí el dinero que había ahorrado para la furgoneta y lo conté en tres sobres de salario. El más joven se ofreció a esperar hasta el lunes. Le puse el sobre en la mano. Había hecho cada hora del trabajo.
¿Alguna vez has comprobado el capital de la sociedad de un cliente solo después de que su factura quedara impagada?